Una final digna…

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Concluyó la final de béisbol invernal dominicano el pasado sábado, en el Estadio Tetelo Vargas de San Pedro de Macorís.

Tal y como se esperaba y como fue todo el trayecto de esta rivalidad, se trató de una serie reñida, intensa, bien disputada, en donde la mayoría de los partidos terminaron de manera cerrada,y  hasta el último momento no se sabía quién se llevaría la victoria.

El penúltimo encuentro, celebrado el viernes en el Quisqueya-Juan Marichal, de Santo Domingo y el séptimo y decisivo en San Pedro, fueron los mejores ejemplos al respecto.El primero concluyó 4-3, en donde el conjunto verde le “aguó la fiesta” a los muchos partidarios del Licey que pretendían celebrar esa noche, y el segundo 3-2, respectivamente.

Precisamente, este último resultado le dio la corona número 24 de su historia a los Tigres de Licey, quienes, al igual que las Estrellas, batallaron gallardamente todo el tiempo para obtener su campeonato en buena lid y de manera legítima.

El Licey respondió a su condición de favorito, hay que quitarse el sombrero ante esos Tigres que nunca se rinden. Es un equipazo, que sabe competir en playoffs, que se crece en los momentos apremiantes y que hace honor a su mística, garras y tradición ganadora.

Las Estrellas, que contrario a la final pasada, en cuya ocasión apenas pudieron ganar un partido –el primero- y luego perdieron cuatro consecutivos, esta vez estuvieron cerca de su cuarto título, extendieron al máximo esta cadena de  enfrentamientos,pero no pudieron pese al esfuerzo que en todo momento desplegaron sus jugadores.

Fueron dignos rivales, como lo fue la serie,en  sentido general,pues cada juego fue “peleado”, y  competitivo hasta el final, en donde hubo derroche de entrega, espectacularidad, dramatismo y profesionalidad por ambas partes.En lo que respecta al espectáculo ofrecido, nadie defraudó, razón por la que tanto ganadores como perdedores, al igual que sus respectivas fanaticadas, de algún modo deben sentirse satisfechos.

Lógico, uno de los dos tenía que ganar, como suele ocurrir en toda competencia. Empero, las Estrellas demostraron, como lo han hecho a partir del 2018 a la fecha, en la mayoría de los casos-que conste, desde entonces suman un campeonato y tres finales consecutivas-que es uno de los más sólidos equipos con que cuenta la pelota dominicana, de los mejores estructurados, que ya no es la “cenicienta” que fue por años, que se ha sabido ganar el respeto y un sitial de privilegio en la escena beisbolera doméstica.

Hay que reconocer a ese respecto, que en ese crecimiento que ha logrado esta organización, en ese papel que ha desempeñado en los últimos tiempos, ha tenido mucho que ver su dirigente, Fernando Tatis padre, su gerencia y propietarios, quienes, estos últimos, han sabido invertir para poner un equipo competitivo en el terreno de juego. Nuestras felicitaciones, pues, a los Tigres del Licey por la reedición de su merecido campeonato, y a las Estrellas Orientales por la hidalguía de la oposición presentada, aún sin haber logrado el objetivo que buscaba.Volverá otro octubre.PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES: Manuel Mota, Tigres del Licey, es el segundo en triple conectados en la pelota dominicana, con un total de 41, en un departamento que encabeza Luis Polonia, Aguilas Cibaeñas, con 43. Miguel Diloné es tercero, con 40.  ¡Suena la campana! ¡Climmp!

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Francisco Elías, ejecutivo de Banreservas, y Vitelio Mejía, presidente de LIDOM, entrega la copa de campeón a Ricardo Ravelo, presidente de los Tigres del Licey.Foto fuente externa.
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