Harley-Davidson abandona Estados Unidos… y a Trump

Unidos… y a Trump
  • El presidente de EEUU acusa al fabricante de motos de utilizar como «excusa» la imposición de aranceles por parte de la UE para sacar parte de su producción.
  • Harley-Davidson anunció que completará el traslado de parte de su producción en un plazo de entre nueve y 18 meses.
«Sorprendido de que Harley-Davidson, de todas las compañías, fuera la primera en agitar la bandera blanca», dijo Trump desde su cuenta de Twitter tras conocerse la decisión de la empresa de trasladar parte de su producción fuera de Estados Unidos a raíz de los aranceles impuestos recientemente por la Unión Europea (UE), una medida que Bruselas tomó para contrarrestar los gravámenes aplicados por Washington.
La compañía con sede en Milwaukee (Wisconsin, EE.UU.) explicó en una presentación con accionistas que fabricará fuera de EE.UU. las motocicletas que vende en Europa, con el objetivo de evitar las barreras arancelarias.
«Luché mucho por ellos y, en última instancia, no pagarán los aranceles a la UE, lo que nos ha perjudicado mucho en el comercio, hasta en 151.000 millones de dólares. Los impuestos son solo una excusa de Harley ¡Sean pacientes!», reiteró Trump.
«Aumentar la producción internacional para aliviar la carga arancelaria de la UE no es la preferencia de la compañía, pero representa la única opción sostenible para hacer que sus motocicletas sean accesibles para los clientes en la UE y mantener un negocio viable en Europa», señaló Harley-Davidson en una declaración preparada para sus accionistas.
Harley-Davidson anunció que completará el traslado de parte de su producción en un plazo de entre nueve y 18 meses.
En esa conferencia con accionistas, la dirección dijo que las motocicletas que exporta a la UE desde Estados Unidos tendrían a partir de ahora un coste promedio de 2.220 dólares más, motivo por el que ha decidido que es más efectivo fabricarlas fuera del país.
«El tremendo aumento de costos, si se transfiere a los concesionarios y clientes minoristas, tendría un impacto perjudicial inmediato y duradero para su negocio, reduciendo el acceso de nuestros productos y afectando negativamente la sostenibilidad de los concesionarios», indicó la compañía.
Según datos de Harley-Davidson, 40.000 personas de la UE compraron sus motocicletas en 2017, convirtiendo a Europa en la segunda fuente de ingresos de la empresa, detrás de Estados Unidos.
Los aranceles impuestos por la UE sobre varios productos fabricados en Estados Unidos, como las motocicletas o el whisky, entraron en vigor el pasado 22 de junio y han aumentado el impuesto sobre las Harley-Davidson exportadas «desde un 6 % hasta un 31 %», destacó la empresa.

 

La UE hizo efectiva esa sanción después de que el Gobierno de Trump decidiera a principios de junio poner fin a la exención a los aranceles del 25 % al acero y del 10 % al aluminio que otorgó en primera instancia a la UE, México y Canadá, sus mayores socios comerciales.(El Español)
Esto se publicó en febrero pasado
Harley-Davidson, el rugido americano en vías de extinción
«Harley-Davidson tiene un problema importante encima, y cuanto más estudias las soluciones, más huele a una de esas marcas condenadas a desaparecer». Lo dice con tristeza Bill Miko, ex vendedor de harleys, mecánico experto y gran conocedor del mundo de las legendarias motos estadounidenses, sumidas en la actualidad en un grave problema de ventas que ha encendido todas las alarmas.
De momento, la compañía con sede en Milwaukee anunció la semana pasada el cierre de una de sus plantas de producción, la de Kansas City en Misuri, después de confirmar que sus ingresos netos descendieron un 82% en el cuatro trimestre de 2017 hasta los 8,3 millones de dólares. Tan solo los mercados internacionales parecen estar manteniendo a flote la marca, donde la nostalgia por la cultura Easy rider, la mítica road movie protagonizada por Peter Fonda, Dennis Hopper y Jack Nicholson, aún parece funcionar.
En Estados Unidos, donde aún se ven con regularidad por las carreteras grandes harleys con sus barbudos y barrigudos propietarios, la situación está cambiando. «No están siendo capaces de atraer a nuevos motociclistas», sentencia Miko en una conversación con EL MUNDO desde Arizona. «Sus grandes motos son demasiado caras para los millenials, a los que parece que nos les interesa su modelo y todo lo que implica la marca».
También se refiere al hecho de que los llamados baby boomers -las generaciones nacidas entre 1940 y mediados de los 60- «se están muriendo y a sus hijos ya no les interesa montar en moto. Prefieren una Ducati o una marca similar con más tecnología, otro estilo más moderno y asequible».
Desde Harley la estrategia pasa por reducir los costes de producción para poder encarar el futuro con solvencia. «La decisión de consolidar nuestras plantas de ensamblaje se tomó después de una consideración muy cuidadosa teniendo en cuenta nuestro actual panorama de negocios», indicó Matt Levatich, presidente de la corporación, quien también anunció esta semana que la empresa llamó a revisión 175.000 motos con problemas mecánicos en sus frenos.
Es evidente que no corren buenos tiempos para las Harley. El cierre de una de sus cuatro plantas de producción en EEUU supondrá la pérdida de 800 empleos con la esperanza de ahorrar entre 170 y 200 millones de dólares en los próximos dos años. Aun así, parece difícil que puedan revertir la situación negativa de ventas que llevan experimentando en los últimos años.
Desde 2006, cuando alcanzaron un pico de 252 millones de dólares en ingresos netos en un solo trimestre, todo ha sido cuesta abajo, tocando fondo durante la crisis financiera y sin lograr que la recuperación fuera suficientemente sólida en los años posteriores. Se mantenían, sin embargo, hasta que las ventas del año pasado obligaron a tomar la decisión de recortes drásticos.
«Durante años, la industria de las motos de gran tamaño en Norteamérica creció a un ritmo de doble dígito gracias a los tipos de interés bajos, una economía fuerte, un mercado de valores al alza y los baby boomers«, dice Robin Dietrich en un análisis para la firma Edward Jones Co. «Sin embargo, en años recientes y de ahora en adelante, esperamos un patrón de crecimiento mucho más lento para la industria del motociclismo en EEUU».
Dietrich cree que la seguridad es un factor clave, ahora que muchos de esos dueños sobrepasan los 60 años de edad. Por eso, esperan que «ciertos mercados internacionales, particularmente Asia y Sudamérica, tengan mayores cifras de crecimiento en motos de gran peso que EEUU».

Competencia feroz

Claro que en esos mercados la competencia de marcas como Yamaha o Honda es feroz. Su flexibilidad, capacidad de producción y oferta es mayor, frente a Harley, que se niega a bajar los precios de sus motos pese a la crisis de ventas que enfrenta, según los expertos.
«Ningún millenial se va a gastar 35.000 dólares en una moto. Para eso hay marcas con mucha mejor oferta que conectan más con las nuevas generaciones», analiza Miko. Tampoco cree que la idea de una moto eléctrica, como ya se viene hablando desde hace algún tiempo, vaya a ser una buena solución de futuro para la empresa.
En enero, Levatich confirmó que siguen firmes en su intención de sacar al mercado una moto sin gasolina antes de 2020, un movimiento que cree que puede ilusionar a futuros clientes. «El mercado de las motos eléctricas todavía está en la fase de infancia, pero creemos que las motos de Harley-Davidson ayudarán a contagiar el entusiasmo y la participación global», dijo a sus accionistas en un comunicado.
Miko no comparte su visión. «La cultura Harley-Davidson está asociada al ruido, al humo, al olor a gasolina, y si eso se elimina perderán el atractivo de sus clientes. Para esa clase de propuesta pueden recurrir a cualquier otra marca». Este experto tampoco ve claro el futuro de la empresa de Milwaukee una vez que se implanten en el mercado de forma masiva los vehículos autónomos sin conductor. «No me imagino un mundo de coches automatizados compartiendo la carretera con el espíritu rebelde de los moteros de Harley. Creo que les van a subir el seguro por las nubes».
Se vislumbra el ocaso de uno de los grandes iconos de la cultura popular americana, una empresa fundada en 1903 por William S. Harley y por los hermanos Davidson en un pequeño cobertizo. Aunque creció en plena proliferación del mundo de las dos ruedas a nivel nacional, pronto comenzó a distinguirse y fue una de las dos marcas -Indian es la otra- que lograron sobrevivir al crack económico de 1929.
Después de eso, experimentaron sus años de gloria. Durante la Segunda Guerra Mundial llegaron a vender 90.000 unidades al ejército americano, gestando lentamente su leyenda y siempre con su particular estilo de motor V-Twin, compuesto por dos cilindros en V, en un ángulo de 45 grados, con orientación de cigüeñal transversal. El rugido del motor, inolvidable, ha sido inmortalizado hasta la saciedad por Hollywood.
Hoy parece que ni siquiera esa nostalgia resulta suficiente.(El Mundo-17 FEB. 2018)
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