La persecución de reales o supuestos delincuentes callejeros ha devenido en una cacería policial propia de un país sin leyes, y por ende sin respeto a los derechos humanos y las libertades públicas. En la presente fase contra sospechosos de crímenes o delitos que se ejecuta a nombre de la seguridad ciudadana y el orden público, el cuerpo evidencia su determinación al obviar la desacreditada frase de que los buscados murieron en “intercambios de disparos”.
Cacería policial





Comentarios