LA HABANA (AP) — Todos los jueves y domingos al mediodía, decenas de personas se arremolinan ante la entrada de un edificio situado en el barrio del Vedado, en La Habana. Laura Mendoza baja de su apartamento, abre la puerta principal y comienza a verificar sus nombres en una lista para entregarles las medicinas que le encargaron por WhatsApp.
Cubanos recurren a las farmacias comunitarias y gratuitas para sobrellevar la escasez de medicinas





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