Umberto Eco sentenció que “ los movimientos saben lo que no quieren, pero no saben lo que quieren”. Son reactivos, viscerales, disruptivos, efervescentes, díscolos…Pueden ser útiles, y hasta necesarios, para demoler un orden político disfuncional o un des-orden de cosas, pero por su propia naturaleza, solo allanan el camino para la renovación o la emergencia de las opciones políticas que requiera cada coyuntura histórica, y que son las que crean un orden nuevo…. Cada coyuntura genera sus opciones, o viene el caos en un abismo de violencia.

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