La traición política es tan antigua como la lucha por el poder. No todo cambio de partido significa traición: puede ser rectificación, evolución o discrepancia. La deslealtad aparece cuando alguien abandona principios y compromisos para obtener ventajas personales. Por eso, más que la chaqueta que se cambia, importa saber qué intereses se esconden debajo de ella.

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