Con el rancho que arde tras el Mundial, sobre todo por su proyecto de privatizar los torneos, ha recalado por estos predios en busca de oxígeno. Sus días parecen estar contados con los duros cuestionamientos a que ha sido sometido por varias ligas que insisten en pedirle su renuncia. Pero antes de dar un paso al costado él busca apoyos para tratar de mantenerse en el cargo. Lo que está por ver es si lo conseguirá.

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