Caracas.- Hernán Gil pasó de ser un vigilante de una residencia en la parroquia de Catia La Mar del estado venezolano La Guaira a ser la cara visible de la esperanza, tras ser rescatado ocho días después del devastador doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que ha dejado más de 2.000 fallecidos en el norte del país suramericano. Gil, de 43 años, estaba trabajando en la residencia Sol Marino Garden del sector Playa Grande cuando quedó atrapado en la garita de vigilancia del sótano por los terremotos que afectaron especialmente esa región costera, cercana a Caracas.

Comentarios