La encarnizada disputa entre las grandes firmas tecnológicas y los fabricantes de artefactos ha vuelto a colocar sobre la mesa un dilema histórico. La obsolescencia deliberada ya no se limita a fallos de fábrica, sino que abarca también programas informáticos y accesorios esenciales.
La trampa de la obsolescencia programada: entre el consumismo y la manipulación





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