Mientras más cerca está un hombre de un gobernante, más razones tiene éste para confiar en él; pero, al mismo tiempo, más posibilidades tiene aquel de proporcionarle un golpe mortal. Porque la cercanía le permite conocer sus costumbres, sus horarios, sus debilidades y los momentos en que baja la guardia. El que está cerca entra por la puerta principal, se sienta a la mesa, estrecha la mano, conversa, sonríe. Y siempre se ha dicho: en la confianza está el peligro.

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