Es cierto que los partidos políticos dominicanos acusan descrédito, pero no es nada exclusivo de las organizaciones grandes ni pequeñas, es el producto de la descomposición y la disminución de los valores morales, que arrastra la postmodernidad y su individualismo y ausencia de compromiso social. Es el mismo fenómeno que se da en el Congreso Nacional, la Policía, la Justicia y las iglesias, para solo citar un puñado de ejemplos.

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