Todo comienza con una de estas frases “Yo nunca haría eso” o “La gente ya no tiene educación” ¿Cuántas veces lo has dicho? ¿Y cuántas veces terminaste haciéndolo? En muchas ocasiones nuestras acciones contradicen nuestras palabras. Juzgar toma segundos, pero ¿admitir que hacemos lo mismo? pues, puede ser que nunca se dé.

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