La condición de técnico agrícola especializado y de productor arrocero del ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, es un factor que gravita en el voto de confianza que los cosecheros del cereal dieron al Gobierno para negociar mejores condiciones con el alimento en el marco del DR-Cafta. Pese a la alharaca y la evidente politización de la eliminación de los aranceles al arroz estadounidense, los productores entendieron que el Gobierno carecía de capacidad de rejuego para resistir las presiones de Washington. Que estaba prácticamente obligado a carabina y que tras suprimir las restricciones al cereal no le queda más alternativa que negociar con Estados Unidos una salida benévola para los productores. El ministro de Agricultura ha garantizado que independientemente de los resultados de las negociaciones, los productores no serán abandonados a su suerte. Y como arrocero él tiene que estar entre los más interesados en que se encuentre una salida satisfactoria al impasse con el cereal estadounidense.

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