En la actualidad la información constituye, en gran medida, un esencial recurso estratégico para el ejercicio de la diplomacia contemporánea. Su importancia deriva de la capacidad de transformar “acontecimientos, datos y señales”, obtenidos objetivamente del entorno internacional, en conocimientos que permitan orientar la política exterior, respaldar las negociaciones, anticipar riesgos y proteger los intereses del Estado, entre otros fundamentales aportes, que se tratarán subsecuentemente en esta misma columna.
A Inquietudes Diplomáticas





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