En ninguna parte del mundo se ha logrado hambre cero, con permanencia en el tiempo, ejecutando políticas asistencialistas. Menos aún, en un país en que el empobrecimiento general, medido por los salarios, afectó al 49.7% de los hombres y el 56.8 % a las mujeres trabajadoras y sus dependientes, y la pobreza extrema a un 23.3% en hombres y un 28% en mujeres, según estudios realizados por la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Fundación Bosch.

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