Con el traslado a Haití de más de 600 toneladas de equipos prioritarios, tal parece que Estados Unidos aceptó el desafío lanzado por las pandillas criminales, que como parte de su hegemonía en una gran parte del territorio, secuestraron a cuatro soldados salvadoreños de las fuerzas de la ONU. Los equipos, que proceden de Bangladesh, son para fortalecer las operaciones de la Fuerza de Supresión de Pandillas, que hasta ahora ha sido ridiculizada por las bandas que han sembrado la violencia y el terror en la nación. Para rescatar a sus soldados el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha desplegado un contingente de unos 1,300 soldados, además de siete helicópteros, drones y otros equipos. De los soldados no ha se ha tenido la menor información desde que cayeron en manos de los sediciosos. Estando Haití en su traspatio, se ha visto como un desafío al poderío estadounidense las operaciones de las pandillas criminales. Todavía se tiene que esperar el desenlace, pero tiempo era de que Washington tomara cartas en la crisis social y política que ha colocado a Haití en una suerte de tierra de nadie, donde impera la ley del más fuerte.

Leer más